A veces hay que pensar las cosas dos veces antes de arrojarlo todo por la borda. A veces, hay que admitir que no se tiene razón. A veces, se hace daño a la gente sin querer, solo por querer protegernos. A veces, nos protegemos de nuestros propios fantasmas. A veces, tiramos la primera piedra, y escondemos la mano. A veces, no recordamos que nosotros no estamos libres de culpa. A veces, nos parecen mal cosas que hacen los demás, solo porque nosotros no podemos hacerlas. A veces, deberíamos dejar de mirarnos el ombligo. A veces, es mejor hablar que cerrar los ojos. A veces, es mejor cerrar la boca. A veces, solo a veces. .
A veces tengo la necesidad de formular preguntas cuya respuesta sé de manera casi absoluta.
A veces también ella pregunta.
Para sentirme más segura y a salvo de peligros abstractos y difusos, que lo envuelven todo como la niebla, dejando ver, pero solo cuando se está a escasa distancia, no dando lugar a permitirse un fallo. Como cayendo por un precipicio, en el que en el fondo, estas segura de encontrar un lago de aguas cristalinas, que amortigüe la caída, o una nube de algodón que te acoja placidamente.
A veces ella también pregunta, en voz baja.
Y después de oír la respuesta, por el canal del aire, siendo casi capaz de repetirla al mismo tiempo que llega a mis oídos, puedo descansar, dormir tranquila, y abandonarme a la seguridad que antes se tambaleaba y me hacia oscilar en la cuerda.
A veces ella también pregunta, en voz baja, para que no haga demasiado daño.
Pero, tal vez un día, en esta rutina de interrogantes que se convierte en juego, juego sucio y disparatado, tal vez un día, pierda, y la respuesta llegue a mi inesperada, como una tormenta de verano, y al final del acantilado no haya nubes, ni lagos, y no esté preparada para seguir preguntando.
A veces ella también pregunta, en voz baja, para que no haga demasiado daño, porque a veces,
no hay respuestas. .
A veces es mejor taparse los oídos, para no escuchar los ruidos, las palabras y los golpes. A veces es mejor tapárselos, y sonreír. De todas formas, casi siempre algo nos llega. Donde iría sola? Yo quiero ser así. Yo también quiero tener la necesidad de taparme los oídos porque haya cosas que aun me sorprendan del mundo y necesite descubrirlas poco a poco. Yo también quiero sonreír asustada, y ponerme vestidos negros, y abrirme paso entre un montón de jóvenes descalzos en el autobús. Y que me abran un pasillo y me aplaudan. Yo también quiero taparme los oídos y sonreír. Quiero tener sitios a los que ir, y sentir que el suelo se abre bajo mis pies, y estar tranquila, pero sobretodo, lo que quiero es poder sonreir. .